|
Río de Janeiro
Cuando las playas, gente guapa, barrios históricos y museos se combinan con los ricos sonidos de la samba y una floreciente vida nocturna, descubres que no tienes excusas para no ir a Río de Janeiro, el vibrante corazón de Brasil.
La “Ciudad Maravillosa”, como la llaman los brasileños, muestra una mezcla única de contrastes: una bulliciosa metrópolis en medio de hermosas sierras, selvas y humedales; enorme riqueza en medio de pobreza extrema; viejas tradiciones yuxtapuestas con deseos de modernidad.
Y toda esta floreciente vida y diversidad de Río de Janeiro se encuentra abarcada entre los brazos del Cristo Redentor, la estatua que domina la ciudad en la cima del Corcovado, mientras la famosa montaña Pan de Azúcar monta guardia en la bahía.
¿Quién puede resistirse a tantos atractivos? Nosotros no, así que al llegar nos alojamos en el Windsor Excelsior Copacabana, un lujoso hotel en primera línea de la famosa playa Copacabana.
Río – como la llaman los locales – se divide en tres grandes zonas: el Norte (Zona Norta), el Sur (Zona Sul) y el Centro. El Norte es la menos interesante y decididamente no debes aventurarte allí de noche. El Sur ostenta la famosa zona de playas como Copacabana, Ipanema, Leblon, Leme, Loigoa y São Conrado.
Las playas que dan al Océano Atlántico poseen las olas más grandes, ideales para practicar surf y vela. La playa de Copacabana cuenta con los mejores hoteles y fácil acceso al centro, mientras que Ipanema es una playa urbana de minúsculos bikinis y atestada de vendedores ambulantes.
La espectacularidad del paisaje es otra de sus virtudes, ya que ofrece una variedad de actividades, desde excursiones a través del bosque lluvioso de Tijuca, hasta la navegación en la Bahía de Guanabara.
El Centro concentra la mayoría de los atractivos de la ciudad, y se extiende desde el Morro de Sao Bento, en el norte, hasta el monumento de los Soldados Caídos en la Segunda Guerra Mundial, en el sur.
En el centro encontrarás monumentos históricos y edificios públicos que vale la pena admirar como el Teatro Municipal, el Museo Nacional de Bellas Artes, el Palacio Itamaraty, el Museo de Historia Nacional y la Biblioteca Nacional, junto con hermosos ejemplos de arquitectura religiosa como el Monasterio de São Bento.
Entre los íconos de la ciudad que no puedes dejar de visitar se encuentra la estatua del Cristo Redentor, en la cima del Corcovado, las espectaculares vistas desde el Pan de Azúcar, El Sambódromo, donde se lleva a cabo el famoso Carnaval de Río, y el célebre estadio de fútbol Maracaná.
Una excelente feria es la Fairarte, ubicada en la plaza más histórica de Río, la Praca XV. Se trata de un mercado artesanal y cuenta con artistas que exhiben su trabajo: cerámica, vidrio, cuero y plata, junto con el colorido de los puestos de alimentos y bebidas.
El punto culminante es presenciar el famoso Carnaval de Río, una de las mayores fiestas del mundo, que dura cuatro días y atrae a miles de personas que llegan para disfrutan de este singular espectáculo de samba, baile, espuma, plumas y lentejuelas.
Otra importante celebración es la Revellion, o Fiesta de Año Nuevo, en la que millones personas acuden a las playas para disfrutar de un festival que dura toda la noche, coronado por una hermosa exhibición de fuegos artificiales que iluminan la playa Copacabana.
Como comer es una de las principales atracciones de los cariocas (locales), encontrarás todo tipo de restaurantes, desde la más alta cocina francesa hasta los más tradicionales platos brasileños, como la barbacoa o la feijoada.
La vida nocturna es una explosión de alegría, que puede ir desde mirar un partido de fútbol tomando una cerveza en un kiosco de playa, hasta saborear un cóctel en un elegante pub con música en vivo.
Todas las zonas populares tienen bares y clubes, pero las playas de Copacabana, Ipanema y Leblon son especialmente buenas para una salida nocturna.
|